Es la comparación que casi nadie hace bien, y no por difícil: por incompleta. Se compara la TAE del depósito con el tipo de la hipoteca y se olvidan las dos piezas que inclinan la balanza: los impuestos, que juegan contra el depósito, y la liquidez, que juega contra la amortización.
La regla básica
Cada euro que amortizas deja de generar intereses al tipo de tu hipoteca. Eso convierte la amortización en una inversión con tres propiedades que ningún producto de ahorro puede juntar:
- Rendimiento conocido y garantizado: el tipo de tu préstamo, ni una décima arriba o abajo.
- Sin impuestos: el interés que dejas de pagar no es un rendimiento que Hacienda grave. Un depósito tributa en la base del ahorro; el ahorro de intereses, no.
- Sin riesgo de entidad: no hay límite de garantía que vigilar ni banco que pueda caer.
Así que la comparación justa no es tipo de hipoteca contra TAE del depósito: es tipo de hipoteca contra TAE neta del depósito, que es la cifra que sale de calcular la rentabilidad neta y queda siempre por debajo de la bruta. Con la escala actual del ahorro, a un depósito le hace falta una TAE claramente superior al tipo de tu hipoteca solo para empatar.
El matiz que lo cambia todo: lo amortizado no vuelve
El depósito te devuelve el dinero al vencimiento; la amortización es un viaje sin retorno. Si dentro de un año necesitas ese dinero, el del depósito está —perdiendo intereses como mucho, según la cancelación anticipada—, y el amortizado exige pedir otro préstamo, probablemente más caro que la hipoteca que acabas de reducir.
Por eso el orden correcto es el de siempre: primero el colchón y el dinero con fecha, y solo se amortiza con el excedente que no se va a necesitar. Amortizar con el último euro líquido es cambiar un problema de rentabilidad por uno de liquidez, que es peor.
Los tres detalles del contrato que hay que mirar
La comisión por reembolso anticipado. Si existe, resta directamente del rendimiento de amortizar. En muchas hipotecas recientes es baja o nula pasados los primeros años, pero está en la escritura y no en la memoria.
Cuota o plazo. Amortizar reduciendo plazo ahorra más intereses totales; reduciendo cuota, alivia el mes a mes y baja el riesgo familiar si los ingresos flaquean. Financieramente gana el plazo; vitalmente, depende de tu holgura.
La deducción antigua. Quien compró su vivienda habitual antes de 2013 y mantiene la deducción estatal recupera un porcentaje de lo pagado al año hasta un tope. Para ese perfil, amortizar hasta el tope de la deducción cada año tiene un plus fiscal que ningún depósito iguala; por encima del tope, vuelve a aplicar la regla general.
Cómo decidir, en orden
- Colchón intacto y dinero con fecha aparte. Lo de siempre: cuánto dinero tener disponible.
- Calcula la TAE neta del mejor destino de ahorro que tengas a mano . depósito, letra, cuenta sin tope.
- Compárala con el tipo de tu hipoteca después de la comisión de reembolso, y con la deducción si la tienes.
- Si gana amortizar pero por poco, pesa la liquidez: un empate técnico se resuelve a favor del producto que te devuelve el dinero.
Y una salida intermedia que se olvida: no es todo o nada. Amortizar una parte y colocar otra a plazo reparte entre el rendimiento seguro y la liquidez, igual que se reparte cualquier otra decisión de este sitio.
Preguntas frecuentes
¿Amortizar hipoteca tiene ventajas fiscales hoy?
Con carácter general, no: la deducción por vivienda habitual se suprimió para compras posteriores a 2012. La ventaja fiscal de amortizar es indirecta pero real: el interés que dejas de pagar no tributa, mientras que el de un depósito sí.
¿Es mejor amortizar al principio o al final de la hipoteca?
Al principio. Con el sistema francés de cuotas, los primeros años concentran los intereses, así que cada euro amortizado pronto ahorra más que el mismo euro amortizado tarde. Al final de la vida del préstamo, amortizar apenas ahorra intereses y la comparación con el depósito la gana casi siempre el depósito.
Tengo hipoteca al euríbor y me sobra dinero cada mes, ¿qué hago?
Las aportaciones pequeñas y periódicas encajan mal con depósitos, que son cantidad cerrada. Las opciones prácticas son acumular en una cuenta remunerada y amortizar una vez al año, o valorar un fondo monetario, que sí admite aportaciones. La decisión de fondo, amortizar o ahorrar, se revisa en cada revisión del euríbor.
¿Y si mi hipoteca es más cara que cualquier depósito?
Entonces la respuesta es directa: con el colchón cubierto, amortizar gana, porque es rendimiento garantizado, sin impuestos y superior. El depósito solo recupera la partida si su TAE neta supera el tipo del préstamo, y eso con hipotecas caras prácticamente no ocurre.