Todas las malas decisiones de este mercado comparten la misma escena: dos ofertas encima de la mesa, cada una mejor que la otra en algo, y la elección hecha por la cifra más grande del anuncio. Este artículo es el antídoto: un procedimiento de cuatro pasos que convierte cualquier par de ofertas en dos números comparables.
Por qué no se pueden comparar tal cual
Porque las ofertas de ahorro tienen cuatro dimensiones y el anuncio solo enseña una:
- El tipo, que puede venir en TAE o en TIN.
- El alcance: con o sin tope de saldo, que decide a cuánto de TU dinero se aplica el tipo.
- El plazo, que hace que los euros totales no signifiquen nada por sí solos: dieciocho meses siempre dan más euros que doce.
- El calendario fiscal: cuándo tributa cada una y con qué retención.
Dos ofertas pueden ordenarse de una manera en cada dimensión. El método existe para colapsar las cuatro en una.
El método, en cuatro pasos
Paso 1: todo a TAE. Si alguna oferta viene en TIN, conviértela con su periodicidad de abono, como explica TAE vs TIN. A partir de aquí, tipos efectivos.
Paso 2: aplica tu capital al tope. La TAE del anuncio se cobra solo por la parte del saldo dentro del tope. La cifra que sigue viva tras este paso es la TAE efectiva sobre tu dinero, la de la TAE real de tu saldo. Este paso es el que más vueltas da al ranking: es habitual que la oferta agresiva con tope pierda aquí contra la discreta sin él.
Paso 3: descuenta los impuestos. El impuesto real de tus intereses depende de tu base del ahorro completa, no del tipo de retención. Con el neto de cada oferta calculado según su calendario, tienes euros comparables… para su plazo.
Paso 4: anualiza. Convierte el neto de cada plazo a tipo anual equivalente. Solo entonces la oferta de seis meses y la de veinticuatro hablan el mismo idioma. El resultado es la TAE neta anualizada, y la mayor gana la comparación numérica.
El paso 5 no es numérico, y a veces manda
La TAE neta anualizada decide el empate económico; las condiciones deciden la vida:
- Liquidez. Si una oferta bloquea el dinero más tiempo, esa diferencia solo es gratis cuando estás seguro de no necesitarlo. El precio de equivocarse está en cancelar un depósito antes del vencimiento.
- Garantía. La misma TAE con fondo de otro país no es la misma oferta para todo el mundo: cambia el idioma y el trámite si algo va mal.
- Vinculación. Una nómina domiciliada para arañar décimas es un precio en libertad que el método no captura.
- Estabilidad. El tipo de una cuenta es revisable; el de un depósito, no. Una victoria por poco de la cuenta es más frágil que la misma victoria del plazo.
La regla de la casa para los empates: gana el producto que te devuelve el dinero antes y con menos condiciones.
Un ejemplo del vuelco típico
Con 25.000 €: la oferta A es una cuenta al 3 % que solo remunera 10.000 €; la oferta B, un depósito al 2 % sin tope. El paso 2 deja a la cuenta en poco más de un 1 % efectivo sobre el saldo real —tres puntos anunciados por dos quintas partes del dinero— y al depósito en su 2 % entero. Antes de impuestos ya ha ganado la TAE «pequeña», y los pasos 3 y 4 no cambian el signo. El anuncio de la cuenta no mentía: hablaba de otro dinero, el que cabe bajo su tope.
Preguntas frecuentes
¿Por qué anualizar en vez de comparar los euros totales?
Porque el plazo largo siempre acumula más euros aunque pague peor cada año. Anualizar quita la ventaja mecánica del tiempo y deja solo la calidad de la oferta, que es lo que se quiere comparar.
¿Vale el método para comparar una cuenta con un fondo o unas letras?
La estructura sí, con ajustes: las letras no llevan retención, cambia el paso 3, y el fondo difiere impuestos hasta la venta, lo que exige suponer un horizonte. Las comparaciones por pares ya hechas están en cuenta vs monetario y depósito vs letras.
¿Y si las dos ofertas cambian de tipo con el tiempo?
Los tramos promocionales se comparan calculando el resultado del periodo completo que vayas a estar: tipo de bienvenida los meses que dure y tipo ordinario el resto, todo al paso 3 y 4. Una promoción de tres meses diluida en un año entero suele quedarse en muy poco, como enseña la remuneración solo el primer año.
¿Cada cuánto conviene repetir la comparación?
Cuando cambie algo: renovación a la vista, aviso de revisión de tipo, o una campaña que te tienta. Como mantenimiento, la revisión trimestral de cinco minutos descrita en el euríbor y el ahorro basta para no quedarse atrás sin enterarse.