Cada cierto tiempo, los tipos americanos superan a los europeos y aparece la tentación con forma de titular: «cuentas en dólares al doble de TAE». El número es real. Lo que el titular omite es la unidad: esa TAE se cobra en una moneda cuyo precio en euros baila a diario, y el baile es más grande que el interés.
La aritmética que manda
Tu rentabilidad real en euros tiene dos sumandos:
Rentabilidad ≈ TAE en dólares + variación del dólar contra el euro
El primer sumando es fijo y pequeño: unos puntos al año. El segundo es incierto y grande: el cruce euro-dólar se mueve varios puntos en meses normales y de dos dígitos en años movidos, en cualquier dirección. Una TAE superior en un punto se evapora con una apreciación del euro del uno por ciento, que puede ocurrir en una semana.
Conclusión estructural: el interés es el pasajero y la divisa es el conductor. Y hay un pasajero más en contra: el peaje de cambio. Convertir euros a dólares a la ida y dólares a euros a la vuelta cuesta un margen sobre el cambio oficial en cada sentido, que según la entidad se come parte o todo el diferencial de TAE antes de empezar.
Por qué los tipos altos de una divisa no son un regalo
Los tipos de cada moneda los fija su banco central según su inflación y su ciclo. Una divisa con tipos muy superiores suele cargarlos por algo —inflación más alta, expectativa de depreciación—, y los mercados de divisas arbitran ese diferencial: lo que ganas de interés extra tiende a compensarse, en promedio y a largo plazo, con el movimiento del cambio. No hay comida gratis intercontinental; hay una prima de riesgo con horario de apertura.
Los usos que sí tienen sentido
La cuenta en divisa es una herramienta legítima con dos casos de uso reales:
- Gastos o ingresos futuros en esa moneda: quien cobrará o pagará en dólares —trabajo, propiedad, estancia— elimina riesgo teniendo la divisa que va a usar. Ahí la cuenta remunerada en dólares es cobertura, y su TAE, un extra.
- Diversificación de divisa querida y entendida: quien decide, como posición patrimonial, no tener todo su dinero en euros. Es una decisión de inversión —pariente de el oro como seguro— y se dimensiona como tal: una fracción, no el ahorro principal.
Lo que no tiene sentido es el caso del titular: mover el ahorro de seguridad a dólares «porque paga más». Ese dinero tiene el mandato de estar disponible y entero en la moneda en que vives, y su casa son las cuentas en euros y el resto del mapa de siempre.
Preguntas frecuentes
¿Puedo perder dinero en una cuenta remunerada en dólares?
En euros, sí, y es el escenario central a vigilar: basta que el dólar se deprecie más que la TAE cobrada. En dólares no pierdes nominal —es una cuenta—; pero tu vida está en euros, y la conversión de vuelta es la que fija el resultado.
¿La TAE en dólares tributa en España?
Sí: renta mundial, con los intereses convertidos a euros al cambio de cada cobro. Y las conversiones euro-dólar-euro generan además ganancias o pérdidas patrimoniales por la diferencia de cambios. La gestión es la de cualquier producto extranjero con una capa más.
¿Y una cuenta en una divisa emergente con TAE de dos dígitos?
El mismo análisis con esteroides: tipos altísimos señalan inflación y riesgo de depreciación altísimos, más controles de capital posibles y fondos de garantía de otra liga. Para un ahorrador europeo es especulación de divisa pura, por llamativo que sea el número.
¿Dónde se abren estas cuentas?
Neobancos multidivisa, brókers y alguna banca tradicional. Aplican todas las comprobaciones de este sitio —qué es la entidad, qué fondo, dónde está el dinero— más la específica de divisa: el margen de cambio real que aplican, que es la comisión escondida del producto.