El depósito con regalo es la versión a plazo de una tradición nacional descrita en cómo tributa el regalo del banco: cuando la entidad no quiere competir en tipo, compite en objetos. La evaluación es pura conversión de unidades, y a eso va esta guía.
La conversión: de objeto a puntos de TAE
Cuatro pasos, con el tercero como el que todo el mundo salta:
- Valor real del bien: lo que costaría comprarlo hoy, no el «valorado en» del folleto, que es sistemáticamente generoso.
- Menos su fiscalidad: el regalo es rendimiento en especie —valoración más ingreso a cuenta, tributando en la base del ahorro—, así que su neto es sensiblemente menor que su precio de escaparate.
- Prorrateado por la permanencia: el regalo exige mantener el depósito (o el saldo) un plazo; el valor neto se divide entre esos años.
- Sobre el capital inmovilizado: eso da los puntos de TAE equivalentes, que sumados al tipo del depósito componen la oferta total, comparable en la tabla con el método de comparar dos ofertas.
Con números redondos: un objeto que vale de verdad 200 €, neto de impuestos unos 160, con dos años de permanencia sobre 20.000 €, añade menos de medio punto de TAE anual. Contra un depósito sin regalo que pague medio punto más, el objeto pierde. Esa es la forma general del resultado: el regalo brilla más de lo que rinde.
Por qué a la banca le funciona igualmente
Porque el objeto explota sesgos que la TAE no toca: es tangible, es inmediato —el tipo se cobra a lo largo de años, la tele llega esta semana— y no se compara solo. El diseño no es casual: si la conversión a TAE fuera intuitiva, el formato no existiría. Tu defensa es hacer la cuenta aburrida antes de que el objeto entre en casa.
Cuándo puede compensar
Existen casos honrosos: campañas donde el bien es dinero disfrazado —tarjetas regalo de uso libre—, permanencias cortas, y un tipo base que no está castigado. Convertido todo a TAE total, alguna oferta con regalo gana a su alternativa limpia. La condición es haber hecho la conversión; la sorpresa estadística es lo raro que ocurre.
Y un caso de uso legítimo de otro orden: quien iba a comprar exactamente ese objeto esta semana puede descontarlo a su precio real de mercado. El regalo como sustituto de compra planificada vale más que como premio inesperado.
Preguntas frecuentes
¿El regalo tributa aunque sea pequeño?
Tributa desde el primer euro de valor: la entidad lo comunica con su ingreso a cuenta y aparece en tus datos fiscales. Los detalles de valoración y mecánica están en la guía general de regalos.
¿Puedo rechazar el regalo y pedir más tipo?
En ofertas empaquetadas, no: el regalo es la oferta. Lo que sí existe casi siempre es la alternativa real: otro depósito sin regalo, en la misma entidad o en el mercado, o fuera de él: el Tesoro no regala televisores y por eso mismo es la vara de medir perfecta —, con el tipo limpio. Esa es la comparación que la cuenta de esta guía alimenta.
¿Qué pasa con la permanencia si el banco baja el tipo?
En un depósito, el tipo no puede bajar durante el plazo: la permanencia del regalo suele coincidir con el propio plazo del depósito y no añade riesgo de tipo. En regalos ligados a cuentas o nóminas, en cambio, la permanencia te ata a un producto cuyo tipo sí es revisable: la trampa completa está en las cuentas nómina.
¿Y los sorteos y experiencias en vez de objetos?
Un sorteo vale su esperanza matemática, que para cada cliente es casi cero: como componente de TAE es ruido. Las experiencias valen lo que pagarías por ellas, no lo que las tasa el folleto. La regla no cambia: todo a euros netos prorrateados, o no está en la comparación.